La Sonrisa de Stalin

5.03.2015 .
La Habana, Cuba

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Efectivamente,la sonrisa de Stalin debía dar más miedo que sus órdenes.

Prefería cuando me llamaba la instructora todo el tiempo, sus preguntas me daban un índice de por dónde podía ir la investigación y cuál podría ser su próxima movida. Cuando veía el carro ridículamente siguiéndome, al menos sabía que estaban ahí. Entonces se veía muy claro el abuso que estaban cometiendo. Ahora se han sumergido en las aguas profundas de la intriga y en lo que no se puede comprobar de primera mano ¿Tendrán ya todo el material que necesitan para, con información manipulada, poder crear un estado de opinión negativo sobre mí? ¿Habré dicho ya las palabras correctas para ser usadas en el guión que tienen preparado? ¿Habré ascendido de la categoría de CR (contrarrevolucionaria) a otra que con lleva una estrategia diferente?

Todo es excesivamente Kafkiano y me he reusado a creer, todavía me cuesta creer, ciertas cosas que pasan a mi alrededor o experiencias relacionadas conmigo que me hacen llegar amigos.

Me llega información de que amigos artistas y curadores que han venido no pueden comunicarse con mi celular, mientras en mi teléfono no dejan de entrar todas las llamadas de los disidentes y activistas (que se oyen perfectamente), de Radio Martí y el Miami Herald (todo buen material para ser usado en mi contra, pero todo también parte del performance que estoy haciendo).

Un amigo pasó de visita, me dejó su celular mexicano y una línea de celular cubano que compró (todo por propia inspiración). Después que este amigo visitó a un artista de la oficialidad, me defendió ante él y le dijo que me había visto, el teléfono mexicano que me había dado mágicamente dejó de tener servicio. La línea cubana descubro que no está a su nombre porque el cubano a quien se lo pidió empezó a llamar desesperado mil veces y mandó finalmente un SMS pidiendo que por favor quitara su nombre de la línea.

Me llega información de que un amigo íntimo de un integrante de la plataforma que está fuera de Cuba es intimidado por un muchacho cubano, con el que se encuentra en un lugar que no tiene nada que ver con Cuba ni conmigo. Sin que venga al caso, le menciona mi nombre como una amenaza y como una sentencia de culpabilidad ¿estarán dando viajes a agentes de la seguridad del estado para esta operación o activando los contactos con sus agentes en el exterior?

Me hacen saber que una amiga curadora que vive fuera de Cuba le habla a una que vive en Cuba sobre el tema de mi performance y recibe una respuesta aprendida, como si hubieran hecho sesiones de entrenamiento en caso que esta situación se diera en algún viaje o con algún extranjero (después más de uno me deja saber que efectivamente, el Presidente del Consejo de las Artes Plásticas Rubén del Valle se reunió con los trabajadores del Consejo y del Centro Wifredo Lam para darles la versión oficial de mi caso. Según varias personas presentes, en el momento de las preguntas alguien quiso saber si ya me habían devuelto el pasaporte y Rubén del Valle sin dar respuesta dio por terminada la reunión. Una reunión parecida se hizo también en el I.S.A. según me cuentan. ¿Quizás es esto parte de la preparación para la Bienal de la Habana? o ¿Para justificar de antemano al gremio mi próxima encarcelación? o ¿Simplemente son las bases para la creación de un estado de opinión negativo y descrédito entre los intelectuales y compañeros de oficio antes de convertirlo en masivo?)

No es posible que de tantos lugares diferentes me llegue la misma información, me cuesta creer que mi propuesta de oír pacíficamente la opinión de alguien por un minuto conlleve como respuesta el uso de tantos recursos, que estén en tantas partes a la misma vez y accionando sobre tanta gente (no puede ser que tengan tanto miedo o que sean tan rencorosos).

No sé, el hecho de que hoy la táctica de caos que usan es que yo tenga la información, no de primera mano sino, de algo que dijo alguien es interesante porque si me preguntan a mí no está pasando nada, para mí ya los de la Seguridad del Estado habían dejado esto tranquilo y en manos de un fiscal. Pero afuera hay corrientes que no se ven pero se sienten, hay un susurro colectivo que está siendo dirigido.

Gracias Boris por hablarme de la sonrisa de Stalin, me ha hecho entender un poco mejor el silencio de la Seguridad del Estado.

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