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Tania Bruguera 
March 2009 

 

De: Bruguera, Tania "La cultura como estrategia de sobrevivencia", Presentado en La Culture comme strategie de survive, Organizado por Maria Inés Rodríguez, Marzo 6, 2009, Jeu de Paume, Paris, Franiae, bc, Verano 2009, pp. 80 - 81.

_________________ "La cultura como estrategia de sobrevivencia". Presentado en La sociedad del miedo, Pabellón de la Urgencia, curado por Jota Castro, Junio 5, 2009, 53 Bienal de Venecia, Venecia, Italia. 

_________________ Utopia of Exotic. Pavilion Magazine. Ed. PAVILION - periódico de política y cultura. Inglés/Rumano, 80 páginas. Diciembre 2010, (ilust.) pp. 38 - 46.

 

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La cultura como estrategia de sobrevivencia

por Tania Bruguera 

 

 

I   

Quisiera concentrarme en mi presentación de hoy en la frase que anuncia este seminario: "La cultura como estrategia de sobrevivencia". Quisiera compartir algunas ideas; incluso preguntas sobre la idea de la sobrevivencia.  

 

Hablamos de la sobrevivencia como un elemento importante, incluso si se trata de una definición que responde mas a un concepto biológico que a un concepto social. Algunas veces sobrevivir es la respuesta equivocada, es la respuesta conservadora, es la respuesta que sublimiza la permanencia por encima del sentido de vivir.  A veces sobrevivir (o su deseo) es lo que nos hace débiles, lo que nos hace perder la intención de vivir, lo que nos hace simplemente animales. A veces para comprender el ser social uno no debe sobrevivir.  

 

Si uno ve la idea de la sobrevivencia desde el punto de vista social, uno podría pensar que es precisamente la batalla contra este sentido de estabilización lo que nos permite avanzar socialmente. Es la reacción a la presencia de la muerte (o lo que es lo mismo: la inercia social) lo que hace (define) que tipo de sujeto social somos. Entonces, para mí la pregunta es más bien, ¿Qué hacer después que uno ha sobrevivido? ¿Cuánto tiempo debemos sobrevivir ? Y para mí, la más importante: 

¿Para qué sobrevivir? Todas estas preguntas hablan de responsabilidad.  

 

La palabra estrategia también implica una situación frágil, una solución a corto plazo, una acción transitoria. Uno pudiera decir, como el arte tiene una función socialmente limitada, que una representación no es la presentación de soluciones, es siempre una desviación temporal.  

 

La responsabilidad de la cultura no está en dar estrategias de sobrevivencia, sino en darle sentido a la sobrevivencia. La cultura como herramienta social nos debe poner a hacer algo sobre el miedo y el deseo de re-comenzar. Porque sobrevivir es un proceso de desaparición, un proceso de desestabilización de valores, un proceso donde uno define que aspecto social nos es importante y cuales son aquellos que uno va a priorizar, sobrevivir es un proceso donde el pensamiento abstracto se convierte en corpóreo.  

 

Si uno se concentra dentro del mundo del arte, uno podría decir que hay dos tipos de arte: aquel que está interesado en la representación (uno podría decir de aquellos que están interesados en ser narradores) y aquel que está interesado en el “poner en práctica”, en la aplicación de las ideas (aquellos que están interesados en hacer), la primera posición esta más interesada en el sentido de archivo y en el desarrollo de recursos que quedarán en un ambiente protegido y destinado a la observación.  Es por esto que me gustaría hablar desde la segunda posición, porque es una posición que está mas comprometida en una relación política y está dentro del discurso de la realidad.  

 

II  

Politización de la sobrevivencia  

Me gustaría citar una frase de la presentación que acabamos de escuchar de Lisette Lagnado donde se pregunta: "¿Es que una exposición puede instaurar hoy un lugar que pertenece a la política, como lo hacen las fábricas, la calle o la Universidad?”.  

 

Yo creo que no es solamente posible sino que es el reto del arte de ahora. Y creo que hay cosas estructurales que pertenecen a esta búsqueda:  

 

1- la idea de un arte contextual,  

2- la idea de un arte útil,  

3- la necesidad de cambiar los tiempos de consumo del arte,  

4- la construcción de un nuevo rol para el espectador,  

5- y olvidarse de la idea del arte eterno.  

 

Con frecuencia los artistas dicen que hablan por los demás.  La vieja idea del artista que utiliza su voz para los sin voz, pero como uno sabe, esto es problemático, deberíamos darle el espacio de privilegio del artista a los otros, a aquellos sin espacio social, porque estos tiempos no son los tiempos de hablar, ni de decir, ya el arte tiene una gran competencia con los nuevos medios (internet, SMS, etc).  Son los tiempos de hacer, de transformar la palabra en acción, de convertir la fuente de información y de observación en fuente creadora de herramientas sociales. El artista debe dar su espacio, un espacio de privilegio social, porque es un espacio donde uno se puede re-imaginar y después re-construir una relación de poder. Un espacio que propone herramientas que pueden ser transportadas al mundo real.  

 

El arte político, el arte que quiere estar en un lugar/sitio político debe también pensar, no en hacer una obra para los otros o a causa de los otros sino, hacer una obra hecha por los otros. Una obra en la cual ellos son el material, el tema, el espectador y la documentación, donde todo es una sola y misma cosa, una actividad donde pensar y hacer es una unidad.  

 

Para esto el artista también debe redefinir su rol y su manera de meter en práctica su conocimiento de la visualización del pensamiento.  

 

Una cosa que encuentro importante es también la necesidad de cambiar los conceptos de consumo que vienen ligados al arte (sobretodo ahora que estamos viviendo la debacle del campo capitalista) y hablo de los aspectos del proceso de su producción, de su presentación y de su adquisición. El arte político tiene la posibilidad no sólo de proponer una manera diferente de construir modelos de relaciones entre objetos (lo cual pertenece mas bien al capitalismo) sino también de proponer modelos de relación con la ética.  

 

Mas allá que un arte que es hecho sobre la política, estoy interesada en un arte que sea hecho políticamente, que propone nuevas estructuras de activación del poder, donde la igualdad es una negociación constante y continua, un arte que establezca estructuras móviles de observación, porque es verdad que uno hace obras que hablan del aquí y el ahora, ellas están hechas con estructuras de observación que son mayormente pertenecientes al siglo XIX con todas las implicaciones políticas y de clase con las que esto viene.  

 

El artista debería disolverse de su rol, debe establecer el nivel y las condiciones de autosabotaje con las cuales va a trabajar. 

 

 

III  

El artista debe auto-sabotearse  

La manera en la cual un artista debe sobrevivir es perdiendo la memoria, y no pensar en el t rabajo hecho como un capital acumulado y estar listo a perder su historia personal en cualquier momento.  

 

El público debería también dejar de estar protegido, el mundo del arte ha devenido con todas sus instituciones un lugar que se concentra en proteger al público (o por el interés de educarlo o por la intención de entretenerlo).   

 

El artista debería auto-sabotearse dentro de las espectativas que él mismo ha creado en su trabajo. Debería hacerlo también con las espectativas de una carrera que esta pre-diseñada en la cual parece que el artista es mas bien un pequeño administrador corporativo que demuestra su capacidad productiva de conceptos que son ligados a la concepción de la sociedad como capitalista y no a una idea nueva de sociedad, una que puede no existir todavía, una que uno propone discutir.  

 

El artista debería auto-sabotearse en su relación con los otros en el mundo del arte y no complacerlos, sobretodo no complacer las instituciones.  

 

El artista debería auto-sabotearse parando de trabajar, saliendo de su sitio cómodo y buscar un lugar que le sea difícil, que no comprende, dejar el diseño y hacer vida. El artista debería parar y re-comenzar de cero, de un lugar que no es auto-nostálgico, uno donde todas nuestras inseguridades están presentes, una que no sea segura, una que no sea auto-importante, una donde el arte no es el concepto importante. El arte debería ser un concepto que aparece después, después de los hechos, y no ser una decisión a priori.  

 

 

IV                                                                                    

Lo efímero como una manera de sobrevivir en los demás  

La obra de arte social debería trabajar con el tiempo social y el espectador debería cambiar de espectador a ser social para "ver" y ser parte de la obra. Los curadores deberían también transformarse, porque el arte político debería ser sobre la ética y para apreciar este discurso, uno debería salir del mundo de lo representacional y venir al mundo de las relaciones de poder. Entonces, la estética sería mas bien la eficacia de estas relaciones y la belleza sería vista como los momentos de realización de estas utopías.  

 

La idea, podría decir la presión, que como artista uno tiene de hacer cosas que nos hacen sobrevivir es algo que deberíamos rechazar, porque condicionan las ideas de el arte como archivo, como un index y no el arte como una respuesta contextual, como una respuesta al momento presente.  

 

El arte político debería dejar de utilizar referencias y comenzar a crear referencias. 

 

Los artistas debieran detenerse y empezar desde cero, desde un lugar que no sea autonostálgico, un lugar en que estén presentes todas nuestras inseguridades, un lugar inseguro, un lugar que no sea autosuficiente, un lugar en que el arte no sea un concepto importante. El arte debe ser un concepto que aparezca después, después de los hechos, no una decisión a priori.

Ed. 53 Bienal de Venecia, 2009.