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Tania Bruguera 
Junio 2011 

 

De: Bruguera, Tania "Political Timing", Publicado el 29 de Junio, 2011 en el Blog del Movimiento Inmigrante Internacional. New York, Estados Unidos.

http://immigrant-movement.us/?p=3262

_____________________ "Political Timing", With reference to Hans Haacke 75. Ed. Art of Less. Octubre, 2011. Berlín, Alemania.

 

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Momento Político

por Tania Bruguera

 

 

Ser un artista político es funcionar con el momento político de las cosas. Pero el arte parece estar siempre corriendo tras los sucesos para alcanzarlos en una suerte forma reactiva. Con todo lo válido que esto pudiera parecer a algunos, plantea algunos problemas ontológicos en función de la relación del arte y la política.

 

El primero sería que la habilidad de estar en sincronía con lo político y con lo que se produce desde el punto de vista político hace que quienes se relacionan con el proyecto (en cualquier momento y desde cualquier distancia) lo consideren a uno digno de confianza.

 

También, lo que se genera como reacción a algo que ya ha ocurrido y que, además, ya había sido definido por políticos, encierra al artista en una posición arcaica de difícil pasividad, incluso cuando su intención sea ser analítico y crítico. Ser un observador está más cerca de ser rencoroso que de ser creativo.

 

Crear conocimiento a partir de una fuente de datos -sean noticias, libros, conferencias u otros- ya difundida como resultado de diversos filtros de manipulación de la información dificulta aún más trascender lo representativo. Es trabajar con información ya censurada, lo que hace difícil en extremo encontrar intenciones y lo realpolitik.

 

El arte político es incómodo hágase como comentarista o como generador de lo político. Lo es porque genera conocimiento en estado de formación y exige responsabilidad. El arte político es incómodo porque no se le permite el lujo de la indiferencia.

 

El arte político es inoportuno porque quienes elaboran la política se encuentran dentro de su propia zona temporal y tienen sus propios planes a largo plazo. Y mucho se culpa al artista de los trastornos en el plan general o se le achacan las consecuencias de estos, incluso cuando esto sea sólo una posibilidad.

 

Es incómodo e inoportuno, pero es necesario.

 

Una obra de arte con aspiraciones políticas que se conciba o llegue a destiempo hace casi inexistente lo que constituye lo político que lleva en su seno. Llegar a destiempo genera una fecha de expiración de lo que funciona como lo político que lleva dentro desde su momento de concepción, independientemente si viene de un lugar emocional o pragmático.

 

Es cuestión de ponerse al día o guiar el camino.

 

Trabajar con lo social tiene que ver con comprender cuál es la posición propia con respecto al caos. Trabajar con lo político tiene que ver con comprender cuál es el futuro.

 

El arte no puede ser únicamente un estado mental o una decisión emocional. El arte está más allá de las garantías.