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Geneviève Breerette 
5.12.2000 

 

De: Breerette, Geneviève. “Tania Bruguera, le corps, la société et la politique,” Le Monde, Dec. 5, Paris, France, 2000.

 

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Tania Bruguera, le corps, la société et la politique

by Geneviève Breerette

 

 

Le Monde, Tuesday December 5, 2000

La artista Tania Bruguera hizo una instalación que fue una reflexión sobre el arte y la sociedad en Cuba.

Tania Bruguera, el cuerpo, la sociedad y la política

La Habana

De nuestro corresponsal especial

 

Atravesamos los muros de la fortaleza de La Cabaña y ya casi estamos allí, a la izquierda, hacia el final de un patio. Una puerta estrecha da acceso a la oscuridad, a un fuerte olor desconocido para los occidentales: el de hojas y tallos de caña de azúcar molidos que cubren el suelo de un siniestro túnel por el cual vamos tanteando nuestro camino con los ojos fijos en un sofito, en algún punto lejano pero quizás no al final del túnel. Cuando nos acercamos, distinguimos un monitor y algunas imágenes no tan claras, pero reconocemos el Fidel Castro de todos los días. Para poder distinguir las imágenes, tenemos que levantar bien la nariz como para lograr un equilibrio incómodo. La autora de la instalación es Tania Bruguera, la artista de multimedia nacida en La Habana en 1968, cuya obra se conoció primero a mediados de la década de los 90 junto con esos otros artistas cubanos que expusieron en la Bienal de Sao Paulo, Kwangju (Corea del Sur), la Fundación Ludwig (con una sede en La Habana) y en la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid.

 

A pesar de su austeridad y aparente simplicidad, la instalación de Tania Bruguera es una obra sobrecogedora que nos hace reflexionar sobre Cuba y su futuro a través de algunas imágenes que evocan el contexto cubano, su cultura y su partido único. Pero no resulta tan simple: el líder supremo es presentado como un hombre común. Incluso lo vemos abrirse la camisa, algo expuesto, tan frágil como esos jóvenes que, en un performance de la Bienal vagaron por un túnel como fantasmas; eran suficientes como para multiplicar por cien la angustia del visitante que al pasar rozaba a aquellos seres que se movían con gestos mecánicos. Los jóvenes desnudos eran vecinos de la artista en la Habana Vieja. "Gente de verdad con las que me gustaba hablar. Les mostré algunas obras y aceptaron seguir mi juego”. Estaban desnudos y hacían gestos repetitivos. Uno de ellos se secaba la boca con su brazo, otro intentaba sacarse algo de la boca, otro se rascaba.

 

Rigurosamente, durante diez años, Tania Bruguera mantuvo su determinación de mostrar la realidad sociopolítica de su país a través de una relación que va desde el individuo al corpus social. Esto le ha traído problemas, pero no ha impedido el constante refinamiento de su lenguaje, incluso se podría decir que ha contribuido a ello y a crear un significado a partir de nada, de materiales modestos y efímeros y a atraer espectadores que se hacen preguntas y no quedan pasivos. Esto sucede cuando se les pone en una posición incómoda para ver la imagen de Fidel Castro, imagen que no es ni cómoda ni reconfortante.  Su obra es sintomatológica de lo que hacen otros artistas cubanos y latinoamericanos participantes en esta Bienal de La Habana, cuyas reflexiones sobre política e ideología pueden interpretarse como sensuales. Esto es una necesidad. En Europa, ya no sabemos hacer eso.

 

 

 

 

Traducido al español por Ernesto Alvarez Valdivia