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Octavio Zayas 
2000 

 

De: Zayas, Octavio. "Tania Bruguera Stands Directly," Fresh Cream -Contemporary Art in Culture-, Various authors, Ed. Phaidon Press Inc., Londres, England, New York, United States, 2000 (illust.) pp. 160 - 165.

ISBN 0-7148-3924-8

 

 

[…] Ella juega impacientemente con la idea de que las historias individuales deben entenderse dentro del contexto de la experiencia histórica y social. Este enfoque, sin embargo, no es resultado de una trama para idear un patrón o fórmula esenciales. Por el contrario, Bruguera urde un denso y complicado tejido a partir de temas aparentemente desconectados que van desde temas femeninos a la inmigración, de cuestiones religiosas a las políticas, del desplazamiento cultural a la memoria personal. Estos temas se abren hacia un proyecto que es a la vez intelectual y cotidiano, que involucra al espectador en un cambio constante de posibilidades de significación.

 

 

Bruguera ha sido reseñada cada vez más en bienales y exhibiciones internacionales como una de las artistas más prometedoras que emergieron en La Habana durante la década pasada. Artista interdisciplinaria que trabaja fundamentalmente con el performance, el video y la instalación, descolló entre los artistas internacionales en 1997 con «El peso de la culpa», un incisivo performance de la serie «La memoria de la posguerra» realizada durante la 6ta Bienal de La Habana. Arrodillada de espaldas a una gran bandera cubana hecha de cabellos de cubanos que viven en la isla (Statistic, 1996) y llevando un escudo hecho del cuerpo muerto de una oveja, Bruguera hacía pequeñas bolas de tierra y agua salada, y las ingería durante horas. La pieza refiere una leyenda sobre los aborígenes cubanos: dada su imposibilidad de presentar batalla real a los conquistadores españoles y como acto de resistencia, decidieron comer tierra hasta morir. La popular expresión cubana «comer tierra» significa pasar por dificultades y tiene su origen en esto. La obra, como la mayoría de los performances de Bruguera, no solo encarna la experiencia histórica del pueblo cubano, sino que también adopta un matiz que transpira la amargura de su experiencia actual, así como el optimismo de su inquebrantable espíritu.

 

 

 

No obstante, a pesar de estas referencias culturales, la obra de Bruguera transciende el tiempo y lugar específicos para representar la condición humana en general. En un performance más reciente, «Body of Silence (1998)», la artista fue colocada dentro de una caja de carne donde era observada por el público a través de una pequeña abertura. La performer, desnuda, hacía «correcciones» a un libro oficialista de historia. Atrapada por sus propios miedos a las consecuencias, como lo expresa Bruguera, intenta lamer y borrar lo que ha escrito a modo de autocensura para, al final, romper las páginas y comérselas. Al igual que en otras obras menos dramáticas, ella fusiona lo personal con lo colectivo a través del ritual y la repetición, subrayando la sumisión como un acto de supervivencia social.